
Dos ayudas de enseñanza para
explicar “salvación” y “pecado”
en lenguaje claro para audiencias
no cristianas o poco religiosas.
Explicando «salvación» en términos sencillos:
Salvación significa rescate.
Es la idea de alguien en verdadero
peligro siendo salvado por alguien
con poder suficiente para ayudar.
En la Biblia, salvación significa:
Dios nos rescata de la ruina
causada por el pecado, la culpa,
la muerte y el juicio, y nos trae de
regreso a una relación correcta
con Él por medio de Jesucristo.
Salvación significa que Dios rescata
a personas quebrantadas y
culpables, las perdona, las limpia,
les da vida nueva y las trae con
seguridad de regreso a Él.
Cuando la Biblia dice que Dios
quiere que todos sean “salvos,”
no significa que simplemente
quiere que se unan a una religión.
Significa que quiere rescatarlos
del peligro más profundo del alma
humana: el pecado, la culpa,
la separación de Dios, el juicio
y la muerte.
La salvación es Dios trayendo a los
perdidos de regreso a casa,
llevando a los culpables al perdón,
y dando vida a los espiritualmente
muertos por medio de Jesucristo.
Salvación significa rescate
— Dios rescatándonos del pecado
y trayéndonos de regreso a Él.
a una nueva religión.
Salvación es Dios rescatando el alma humana perdonando nuestra culpa, rompiendo el poder del pecado, dando vida nueva y trayéndonos de regreso a Él por medio de Jesucristo.
Salvación significa rescate.
No somos simplemente personas confundidas que necesitan consejo.
Somos personas culpables y moribundas que necesitan un Salvador.
Jesús no vino solamente a enseñarnos; vino a rescatarnos.
El pecado en la Biblia no es solamente “hacer cosas malas.”
Es toda la condición del corázon
humano delante de Dios.
Las diferentes palabras bíblicas
muestran distintos lados del
mismo problema.
El pecado es cualquier cosa en
nosotros o que sale de nosotros
que va contra Dios, falla el
propósito de Dios, quebranta Su
mandamiento, corrumpe el
corazón, daña a otros o nos
separa de Él.
No es solo una acción.
Puede ser un deseo, una actitud,
un pensamiento, un hábito, una
rebelión, una negligencia o
una condición espiritual.
El pecado es como perder el camino, cruzar la línea, romper la confianza, torcer lo bueno, manchar el alma, crear una duda, servir a un falso amo, y alejarse de Dios.
Por eso, cuando la Biblia dice que
necesitamos salvación, no quiere
decir que solo necesitamos
consejo, educación o religión.
Necesitamos rescate.
El pecado nos hace culpables
delante de Dios, quebrantados
por dentro, ciegos a la verdad,
esclavos de malos deseos y
separados de Aquel que nos creó.
Por eso Jesús no vino solamente
a enseñarnos.
Vino a salvarnos.